Nacho Escuín es el responsable del Servicio de Actividades Culturales de la USJ

Trato de paz entre la literatura y el entorno 2.0

Nacho Escuín es el responsable del Servicio de Actividades Culturales de la USJ (Foto: Pilar Irala)

Nacho Escuín es el responsable del Servicio de Actividades Culturales de la USJ (Foto: Pilar Irala)

Ignacio (Nacho) Escuín es escritor, editor, poeta, pensador, profesor de la Universidad San Jorge e investigador en el Cyberspace Working Group; habla con franqueza sobre la situación en la que se encuentra la literatura contemporánea y el camino que tendría que recorrer si ésta quiere sobrevivir a los nuevos entornos tecnológicos. Nos encontramos de frente con un aparente desinterés de los lectores más jóvenes. Con un clic es factible publicar; en algunos casos sin criterio y sin ningún tipo de filtro.

El ámbito online es un espacio que puede aportar a la literatura o debilitarla. En la literatura que conocemos hoy en día, por ejemplo, ha influido la aparición de los blogs; el autor puede ser leído en el mismo instante en el que termina de producir el texto. Sin embargo, precisa Escuín: “Hay autores que han sido más responsables; han hecho literatura y luego la han subido. Otros, apenas han corregido la obra y han subido los textos”. Escuín, entiende, que esto crea un problema de responsabilidad. El hecho de tener fácil la publicación, para el creador, no indica que haya que publicar sin corregir lo que se ha producido. Aunque las redes sociales también han beneficiado la literatura contemporánea porque han servido de redes de comunicación entre autores, han posibilitado el intercambio de textos, de expresiones y, sobre todo, han democratizado un espacio crítico que estaba, según el editor, pervertido.  Precisa además: “Todo lo que el hombre toca lo hace a su imagen y semejanza. Algo es libre y es puro, cuando nosotros entramos en ello, hereda nuestros vicios y virtudes. Quien sea virtuoso lo utilizará maravillosamente y quien  sea, o tenga intereses malévolos, lo viciará”.

En este contexto, Escuín manifiesta  su preocupación en cuanto a la pérdida de la figura del editor. Sin él, el autor no pasa ningún filtro. Hoy en día caminamos hacia una auto-edición “in crescendo”. Aunque tampoco se trata de una  realidad que ha surgido con la facilidad de las tecnologías para la realización de publicaciones online; los editores habían dejado de realizar su trabajo con criterio y exigencia: “Estaban editando mucho más de lo que tenían que hacer, igual que hubo burbuja inmobiliaria también hubo burbuja editorial”. Se había dejado de lado la calidad del contenido priorizando la cantidad de libros que se necesitaban para rentabilizar el negocio. “En el momento que se introduce la literatura dentro de la industria editorial deja de ser algo cultural para convertirse en algo comercial”, afirma Escuín.

COMPROMISOS

El primer compromiso que se debe establecer en una relación literaria es la del autor con su propia obra. “Si tú eres escritor lo que más te tiene que importar es tu libro; cada capítulo, página, palabra”. Habla de la  importancia de la autocrítica como filtro y criterio para pulir la obra antes de decidir publicarla si lo que se busca es obtener como resultado una creación de calidad que produzca satisfacción en el lector. Esta honestidad consigo  mismo y con su producción final se traslada hasta los lectores-usuarios.

Para que el lector pueda desarrollar un compromiso con la literatura debe de existir primero el compromiso del creador consigo mismo. Existe un punto crítico  que necesita ser reforzado desde las nuevas plataformas y tecnologías para que se pueda establecer un nexo de unión entre las generaciones futuras y la literatura. Implica un cambio por parte de los formatos más convencionales que debe de estar dispuestos a renunciar a parte de sus elementos más identificativos -como sería el papel- para resurgir como algo cercano a los usuarios. Escuín traslada su percepción de la situación como un sacrificio que merece la pena realizar si con ello se consigue hacer avanzar la sociedad: “Estoy dispuesto a perder el libro en formato papel, pero no estoy dispuesto a perder el contenido del libro. No quiero perder el amor por la lectura.”

La importancia y el atractivo de la lectura no residen simplemente en su factor cultural, se trata de un acto de creatividad y de liberación que forma a seres humanos en hombres con capacidad de crítica y de pensamiento. Escuín  entiende las artes como elementos necesarios en una sociedad ya que ellos transfieren, transportan y son en sí mismos, belleza: “Todos necesitamos algo bello. Un libro, la música, el arte… nos hace más agradable la vida”.

ARCADIA 2.0

“Arcadia ego” viene del grecolatino, de lo que se denomina literatura pastoril. Este es el nombre que recibe uno de los proyectos en el que se encuentra el CWG con Escuín y la colaboración de Leyre Beazcochea: Arcadia. No obstante, esta iniciativa se prolonga en el tiempo y se materializa en una segunda fase que se denomina Parnaso; término que hace referencia a la mitología griega. Arcadia se entiende como una metáfora que representa el paraíso que desea alcanzar el poeta. “Cada poeta tiene su paraíso anhelado. Puede ser que le lean, que le recuerden, conseguir la pureza del verso… es decir, representa los laureles del poeta”, precisa Escuín.

Esta iniciativa se vertebra en dos puntos distintos. El primer paso responde a ¿qué es Arcadia 2.0? Se trata de reformular varios conceptos importantes en la creación como es el compromiso y la verdad dentro de la literatura contemporánea española. En una segunda etapa, Parnaso 2.0, agrupa de forma pormenorizada toda la producción poética que existe en Aragón en estos momentos. La idea es reunir en un congreso a los autores de la tierra; una  iniciativa pionera  y que pretende establecer los paradigmas escondidos entre las redes sociales y su influencia en el género literario, concretamente en la poesía. Es un proyecto en el cual estamos avanzando para alcanzar las    expectativas previstas. “Arcadia es una metáfora, entendida como espacio de paz. La utopía es posible. Prefiero pensar que es posible un lugar libre en el que todos se pueden expresar en igualdad de condiciones, y solo será posible  si unos cuantos creemos en ello. Yo desde luego, en cada cosa que hago trato de generar ese espacio de utopía”, concluye Escuín.

Artículo original publicado por Celia Fumanal en Aragón Universidad: http://www.aragonuniversidad.es/doc/AU_86_feb15.pdf

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